martes 25 de septiembre de 2007
"el cuento"
Ella despertó bañada en sangre en una cama que apenas recordaba. Punzantes dolores de cabeza la tenían paralizada en aquel lecho. La sensación viscosa y con un extraño olor que despedía eso indicaban que llevaba horas ahí. Asustada toco su cuerpo esperando sentir el ardor y el frío que recorre todo el cuerpo como cuando tienes una herida que ha dejado salir esa cantidad de líquido rojo. Sus piernas, sus brazos, su cara, parecía no encontrar nada, un alivio la acogió por segundos pero de inmediato se preguntó ¿si no es mía que hago aquí en ella? ¿de quién es? ¿qué ha pasado? Como esperando encontrar las respuestas abría los ojos de par en par, pero ni las paredes ni los muebles querían dirigirle la palabra. Con mucho trabajo pudo sentarse a la orilla de la cama, desconcertada por no reconocer nada del lugar, ni siquiera la ropa que llevaba puesta; se dijo a si misma, vamos aclarando un punto importante, ¿quién soy y qué hago aquí?. Se quién soy, soy Camila tengo 25 años vivo en mi apartamento que comparto con mi amiga Natalia, trabajo en, no, no ya recuerdo no trabajo, soy una artista que se alimenta de su arte y de la pequeña pensión que le manda su padre apenas unos cuantos pesos, $7,000 a la semana, quien puede vivir con eso? Nadie. Voló unos segundos de esa habitación pensando en la poca pensión que le daba su adinerado padre pero aún faltaba responder la segunda pregunta que no podía revelar, en parte porque no tenía ningún recuerdo fresco y otra porque los taladrantes dolores de cabeza no le permitía recordar. Ella necesitaba hacer algo no podía seguir en ese lecho pegajoso que le causaba náuseas pero era más el miedo de saber que no estaba sola en ese lugar y peor aún que podía entrar en cualquier momento el autor de esa obra roja que la tenía sin abandonar el filo de la cama. La habitación no era amplia apenas podían convivir una cama individual, un buró y una mesita de lectura, no había ventanas en los muros solo una puerta. Camila no tenía idea si era de día o de noche y como llego ahí o si alguien la tenia prisionera. De pronto escuchó ruidos tras la puerta no sabia que hacer, quería asirse de algo para poder defenderse pero no había nada simplemente como niña de 5 años se encogió de hombros, abrazo sus piernas y recargo su espalda en la cabecera de la cama esperando la entrada a la respuestas a sus preguntas que ondeaban en su cabeza adolorida. De pronto una silueta delgada y diminuta se dejaban asomar tras la puerta era su amiga Natalia. Natalia soltó una carcajada al ver a la desmejorada Camila repegada a la cabecera y con esa cara de espanto, ¿qué te pasa Camila? Pregunto ella y Camila le dijo con una voz quebrada ..me has sacado uno muy bueno, tenía tanto miedo , ¿que ha pasado?, ¿por qué estoy aquí? ¿de quién es la sangre? Natalia sin dejar de reír a carcajada plena le dice, estas loca, ¿cuál sangre? ¿No recuerdas nada? Ayer hubo fiesta aquí en casa de Romy te pusiste hasta el nabo y querías sacar tus dotes de señor chef gourmet y has hecho un batidillo en la cocina y no bastando con eso quisiste traerte tus preparados a la cama, te dejamos en el cuarto de servicio porque nadie quería lidiar con una ebria y peor aún con una terca, te cambiamos de ropa como unas tres veces hasta que nos dimos por vencidos, buena tu hazaña! Camila si poder recordar nada y con el dolor de cabeza tan solo pudo decir, de hoy en adelante dejaré tranquila mi mente tan volátil y empezaré a ir a doble AA. La mente creativa y el alcohol es como conducir en estado de ebriedad un automóvil, no se deben combinar.
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1 comentarios:
Hola, Isabel. Venía a agradecerte el esfuerzo que estás haciendo por ponerte al día en mi blog.
¿Sabes que es ficción, no? Si has leído tanto habrás leído el por que de la historia en el apartado a pie de página?
Hecha esta salvedad, tengo que decirte que me he quedado prendado de tu historia, de tu cuento. Es magnífico, desconcertante, intrigante y muy bien resuelto. Me da incluso celos de escritor.
Un beso.
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